Solo Dios puede convertir un desastre en un mensaje, una prueba en un testimonio, una prueba en un triunfo, una víctima en una victoria. ~ Testimonio de Jane Namusubo

Crecí en el lado este de Uganda en las afueras de Iganga. Alrededor del centro de la ciudad hay pueblos más pequeños, uno de los cuales crecí.

En la mayor parte de Uganda, es típico que alguien con mi educación se vea obligado a contraer matrimonio joven y comience a tener hijos. Conozco a muchas niñas que estaban criando bebés que eran solo niños.

Si no fuera por AMG Uganda y el Ministerio Dorcas, muy bien podría haber sido mi historia. Habría sido un desastre total y no tendría ningún impacto en mi comunidad si mi Dorcas las madres no me tomaron bajo su ala.

Asistí a la Centro de Desarrollo Infantil Igamba como niño apadrinado. A los pocos años del programa, me uní al Ministerio Dorcas, y me abrió los ojos físicos y espirituales. Comencé a darme cuenta de que no era solo una niña, sino una mujer valiente, llena de propósito, "Hecho de manera maravillosa y maravillosa" a imagen de mi Padre.

Estoy eternamente agradecida por las mujeres que me han guiado y mentorado a lo largo de los años, especialmente cuando mis padres no pudieron ser eso para mí. No sería quien soy o donde estoy hoy sin su continua tutoría y consejería mientras me he convertido en una joven mujer de Dios.

En 2016, mi madre no pudo pagar la matrícula universitaria. Empecé a sentirme impotente y desesperanzado al mismo tiempo. Sentí que mis sueños se habían hecho añicos y ya no podía lograr mis objetivos. Me recordó que la Biblia dice que “Los que confían en el Señor son como el monte. Sión" y la seguridad de Dios a su pueblo de que nunca los dejará ni los desamparará. Las damas en el Dorcas ministerio intervino y cubrió mi matrícula completa, y terminé mi primer grado en 2019.

Ahora sirvo en el mismo centro AMG en el que crecí como Oficial de Desarrollo Infantil. Mi tiempo con el Dorcas El ministerio no fue todo en vano, ya que me capacitaron y me bendijeron para que pudiera bendecir al resto de las niñas de Iganga a través de la orientación y el asesoramiento. ¡Que el Buen Dios los bendiga a todos!

~ Jane Namusubo